1 jun. 2009

La filosofía oculta en 'Matrix'

Por derecho propio, una de las grandes obras cinematográficas de la distopía y la ciencia ficción. Matrix es, además, un film que conecta con un amplio abanico de cuestiones filosóficas.

Ficha técnica de Matrix

Trilogía

- The Matrix


- Matrix Reload


- Matrix Revolution


Guión y dirección: Los hermanos Wachowski


Reparto: Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Carrie-Anne Moss y Hugo Weaving



La filosofía de Matrix




Matrix pertenece al género de las distopías, que son la contrapartida de las utopías. Las utopías pretenden ser lugares imaginarios ideales donde la vida humana alcance la mayor plenitud y perfección. El género nació con Thomás Moro en 1516, y durante todo el renacimiento proliferarían las obras utópicas que establecían constituciones, leyes y costumbres que regían las ciudades imaginarias donde el ser humano era perfecto y feliz. A raíz de la obra de Moro, titulada “Utopía”, nació el término que se aplicaría a todo este tipo de obras. También empezó a aplicarse con carácter retrospectivo, identificando así, la obra de Platón denominada “República”, entre algunas otras, como una obra “utópica”.



El mito del progreso, que nace oficialmente en la modernidad (siglo XVIII) siguió alimentando las utopías, que se establecían ahora en futuros relativamente cercanos, donde el progreso de la racionalidad, la ciencia y la tecnología debían traer al hombre la felicidad suprema.


Sin embargo, durante el siglo XX, la humanidad asistiría a la destrucción de la primera y la segunda guerras mundiales, así como al lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, acontecimientos que fueron destruyendo la fe en el progreso de la razón y la ciencia en el hombre. Durante los años 70, esta desconfianza en el progreso tomaría solidez teórica y se incluiría como rasgo fundamental de la “postmodernidad”, que podría resumirse en una sola sentencia: “el proyecto de racionalidad de la modernidad de occidente ha fracasado y, por tanto, ya no nos sirve”.


El mismo proceso que dio lugar a la “postmodernidad” también originó las “distopías”, que tratan de reflejar mundos decadentes, donde los totalitarismos o el desarrollo tecnológico descontrolado han sumido a la humanidad en el caos, la esclavitud o unas condiciones de vida infrahumanas. Las distopías nacieron antes que la teorización de la postmodernidad, pero el proceso que las hizo necesarias fue el mismo.


En este marco se inscribe la ciencia-ficción, que suele reflejar mundos decadentes o totalizadores, donde los humanos sueñan con una libertad de la que han sido privados, normalmente, por el desarrollo tecnológico.


Dentro del marco de la ciencia-ficción, Matrix también pertenece a un subgénero llamado “Cyberpunk”. Las obras literarias, cinematográficas, de cómic o novela gráfica enclaustradas bajo la etiqueta de cyberpunk cuentan con todos los elementos propios de la ciencia-ficción y la distopía, pero incluyen un elemento característico que le es propio: el desarrollo de tecnología invasiva del cuerpo humano y los conflictos entre las personas y las máquinas (aunque este último es un tema muy común en la ciencia ficción en general).

El mito de la caverna


En el mito de la caverna, (Platón, República, libro VII) unos esclavos permanecen encadenados en el interior de una cueva, con todo su cuerpo inmovilizado, de forma que no pueden dejar de mirar hacia el muro interior de la estancia. Tras ellos, unos hombres desfilan con figuras en las manos delante de una hoguera, de forma que proyectan sombras en el muro interior. Los esclavos no han visto nada más en su vida que estas sombras. Uno de ellos consigue liberarse y salir al exterior. Descubre el mundo tal y como es, y después se propone regresar para contárselo al resto de esclavos, y liberarlos así de su ignorancia y su cautiverio. No obstante, nos dice Platón, estos esclavos intentarían matar a su libertador, para defender el tipo de vida que han llevado, temerosos y reticentes a reconocer que han vivido siempre en el engaño.


Cuando Platón aseguró que los esclavos matarían a aquel que intenta abrirles los ojos y destruir el engaño del que son víctimas se estaba refiriendo a la muerte de Sócrates, su maestro, a quien la ciudad de Atenas, en asamblea, decidió condenar a beber “la cicuta” y morir ante falsas acusaciones. Para Platón, Sócrates había cuidado de las almas de los ciudadanos atenienses, y había velado por increparles para que fuesen más sabios, lo cual le costó la vida.


En Matrix, Morfeo advierte a Neo sobre aquellos que siguen enchufados al sistema: Tienes que entender que la mayoría ellos no están preparados para ser desenchufados. Y muchos están tan habituados, dependen tan absolutamente del sistema, que lucharían para protegerlo.
Neo es el libertador, el esclavo liberado que tratará de liberar a sus congéneres. Sin embargo, los esclavos defenderán su estilo de vida y se resistirán a ver la verdad.


Podéis leer el mito directamente, y con ilustraciones, aquí

El problema del conocimiento de la realidad


En Matrix todos viven conectados a un programa de realidad virtual. Las experiencias que tienen los humanos son creadas mediante estímulos artificiales. Así lo expresa Morfeo:
¿Qué es real? ¿De qué modo definirías real? Si te refieres a lo que puedes sentir, a lo que puedes oler, a lo que puedes saborear y ver, lo real podría ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.


[En este y otros aspectos me baso en el artículo filosófico sobre Matrix que podéis consultar en el siguiente enlace:


No hace falta crear una obra de ciencia ficción para plantearse hasta qué punto lo que percibimos por los sentidos es necesariamente real. De hecho, los filósofos llevan siglos planteándose esta cuestión. Kant planteó el problema en los siguientes términos: lo que conocemos a través de los sentidos es el fenómeno, lo dado a nuestra experiencia. Lo que sea “la cosa en sí”, es decir, lo que haya en el mundo que provoque nuestras experiencias, es el “noúmeno”, y es algo a lo que no podemos acceder.


No podemos conocer lo que hay en el mundo que provoca nuestras sensaciones. Ni siquiera podemos ir más allá de estas, puesto que la única conexión de nuestro yo con la supuesta realidad (la cual desconocemos) son nuestros sentidos, de forma que, ¿hasta qué punto podemos estar seguros de que lo que conocemos del mundo es real? ¿Hasta qué punto podríamos saber que vivimos una ilusión o un sueño si todo se nos presentara a los sentidos como si fuese real?

El primero en sentar las bases rigurosas de este escepticismo acerca de nuestras convicciones sobre lo real fue Descartes, si bien es cierto que su propósito era justo el contrario: construir los fundamentos de una ciencia sólida, apoyada sobre una verdad de base, que no dejara lugar al escepticismo.


Descartes intentaba discernir hasta qué punto podemos fiarnos de la información que nos aporta nuestra experiencia. El filósofo francés había comprobado que, en no pocas ocasiones, los sentidos le habían engañado con alguna suerte de ilusión. También en sueños había advertido el filósofo que las experiencias parecían tan reales que en la vigilia, de modo que la experiencia no parecía una fuente fiable de conocimiento. Su procedimiento se denomina “la duda metódica”, y consiste en poner en duda todo aquello que no sea completa y absolutamente innegable, con el fin de descubrir si existe alguna verdad más allá de toda posible duda, a partir de la cual reconstruir todo el edificio del conocimiento.


Para rechazar todo aquello que se pueda poner en duda de forma razonable (con el fin de encontrar una primera verdad aplastante e imposible de refutar) Descartes recurre a tres argumentos:


1. El argumento del error de los sentidos:



Puesto que los sentidos, en algunas ocasiones nos llevan a error, como en el caso de los espejismos, por ejemplo, ¿podemos estar seguros de que no nos engañan siempre?


En Matrix, los sentidos parecen hacer referencia a un mundo real, y sin embargo, todo es fruto de una ilusión.


Este argumento no era lo suficientemente escéptico para el propósito de Descartes, puesto que, si bien no podemos estar seguros de que los sentidos nos proporcionan experiencias reales, tampoco podemos estar seguros de que no lo hacen al menos en algunas ocasiones.


2. El argumento del sueño:



Podría suceder que todo lo que un sujeto cree real fuera fruto de un sueño, puesto que en otras ocasiones, las ilusiones del sueño pueden inducirnos a error al creer que se trata de experiencias reales.


La situación en la que se encuentran los enchufados a Matrix es bastante similar a un sueño colectivo, en el cual los individuos creen estar viviendo en el mundo real, mientras permanecen en su matriz, como si se tratara de un lecho en el que se yace durante el sueño.


Este argumento tampoco era lo suficientemente escéptico para los propósitos de Descartes, puesto que el hecho de soñar una cosa no implica que esta no pueda ser verdad, aunque sea por casualidad. Los sueños pueden ser, al menos en principio, fuente de conocimiento.


3. El argumento del genio maligno:



Descartes imagina que todas las vivencias, experiencias y recuerdos que posee son depositadas en él por un genio maligno y todopoderoso que le engaña. Llegado a este punto, Descartes ha logrado alcanzar una situación en la cual el sujeto no puede estar seguro de que ninguna de sus vivencias se corresponde con la realidad. Si consigue encontrar una verdad sobre la cual no pudiera engañarle este genio maligno y todopoderoso habrá alcanzado la primera verdad indudable que le permita, a partir de ella, construir un sistema de conocimiento más allá de todo escepticismo.


Descartes pensó que, si se produjera tal situación, el sujeto sería susceptible de ser engañado. Pero poder ser engañado implica poseer una mente que pueda ser fruto del engaño, puesto que sólo se puede engañar a un ser pensante. Por tanto, incluso en el supuesto caso de que un genio maligno y todopoderoso nos engañara respecto a nuestras percepciones, habría algo en lo que no podría engañarnos: no podría hacernos creer que no somos algo que puede ser engañado, algo que piensa, un ser pensante. De ahí extrajo Descartes su famosa expresión: “pienso, luego existo”. El sujeto existe al menos como un ser pensante. Descartes obtuvo así su primera verdad imposible de ser puesta en duda por ningún escéptico que desconfiara de la capacidad de ser humano para poder poner en duda incluso su existencia. A partir de aquí, Descartes intentó, a partir de la primera verdad, alcanzar la certeza de que el sujeto, además, posee un cuerpo y sus experiencias son verdaderas en muchos casos.


En Matrix, las máquinas son el genio maligno, que ha puesto toda su industria en engañar a la humanidad para aprovechar su bioelectricidad como combustible. No se trata de un genio maligno de origen mágico o místico que engaña a los hombres sobre sus percepciones por una especie de poder semejante al divino, sino las máquinas, creadas por el hombre, que se rebelaron contra este y lo sometieron a tal estado con el poder de la tecnología.


El escepticismo de la duda metódica fue un instrumento conceptual, dotado de los tres argumentos expuestos, con el cual Descartes pretendía derribar las supuestas verdades que no son necesarias, es decir, que podrían ser puestas en duda por un escéptico. El hecho de que, en esta parte de su filosofía, Descartes recurra al escepticismo no significa que sea escéptico. Es un recurso argumentativo que usa para identificar una primera verdad por necesidad (tan verdadera e indiscutible como que 2 + 2 = 4). Sin embargo, se ha dicho que los escépticos posteriores a descartes han sido “malignamente cartesianos”, puesto que el escepticismo no ha sido un medio para alcanzar verdad alguna, sino el fin en sí mismo, para someter a duda toda supuesta verdad.

Hillary Putnam afirmó que los seres humanos podríamos ser cerebros en cubetas en manos de un científico maligno que nos engañara así, haciéndonos creer que nuestras experiencias, inducidas por alguna suerte de tecnología, que lo que percibimos es la realidad. El problema relacionado con el conocimiento humano es similar en Putnam y en Matrix, aunque en esta última, no se trata de un científico, sino de las máquinas, que dicho sea de paso, han sido creadas por científicos humanos.




El experimento mental de los cerebros en cubetas fue ideado, antes que Hillary se sirviera de él para rebatir el escepticismo, por Jonathan Dancy en el libro, Introducción a la Epistemología Contemporánea, con sus palabras, Dnacy lo explica en estos términos:


“Usted no sabe que no es un cerebro, suspendido en una cubeta llena de líquido en un laboratorio, y conectada a un computador que lo alimenta con sus experiencias actuales bajo el control de algún ingenioso científico técnico (benévolo o maligno, de acuerdo a su gusto). Puesto que, si usted fuera un cerebro así, asumiendo que el científico es exitoso, nada dentro de sus experiencias podría revelar que usted lo es; ya que sus experiencias son, según la hipótesis, idénticas con las de algo que no es un cerebro en la cubeta. Como usted sólo tiene sus propias experiencias para saberlo, y esas experiencias son las mismas en cualquier situación, nada podría mostrarle cuál de las dos situaciones es la real”.


Matrix y el problema de las otras mentes


Hay problemas relacionados con el conocimiento que no nos permiten, siendo estrictos, salir del escepticismo. Cuando alguien instruido en filosofía comenta el problema de las otras mentes con personas ajenas a los problemas filosóficos, la reacción suele ser considerar que la filosofía ha prestado demasiada atención a problemas inexistentes, alimentando así el mito del filósofo como una especie de sabio místico, despistado y perdido en un mundo de fantasía ajena a la vida real. Sin embargo, el estudio de estas cuestiones es importantísimo para delimitar los límites del conocimiento humano y ser conscientes de los presupuestos indemostrables que asumimos a la hora de hacer filosofía o ciencia, o simplemente relacionarnos en la vida cotidiana con otras personas.


¿Qué pensaría el lector si ahora yo dijera que todavía no se ha podido demostrar de forma satisfactoria que existen otras mentes ajenas a la mía? Cuando digo ajenas a la mía, hago lo mismo que hacía Descartes: él hablaba de un “sujeto cognoscente”, es decir, un sujeto preguntándose por las cuestiones del conocimiento, que en su caso, es él. Ese sujeto puede ser Descartes, puedo ser yo al escribir este artículo, o puede ser el lector cuando, llegado a este punto, comience a preguntarse por estas cuestiones. Cada persona que reflexione sobre el problema de las otras mentes estará adoptando la posición de este polifacético sujeto cognoscente único que se pregunta sobre la imposibilidad de conocer otras mentes ajenas a la suya (y aquí ya estoy dando por supuesto que existen otras mentes, pero rigurosamente, no debería relacionar al sujeto cognoscente con descartes o con el lector, sino tan sólo conmigo mismo).


El problema de las otras mentes podría resumirse así: el sujeto cognoscente (en este caso yo) conoce su propia mente por experiencia directa, pero ¿cómo puede saber que existen otras mentes? ¿Cómo puede saber que las otras personas no son robots diseñados para imitar la conducta de un sujeto dotado de conciencia?


Este problema está íntimamente relacionado con el problema de lo real, expuesto en el apartado anterior. ¿Cómo puedo saber que los demás tienen mente y no soy yo la única mente existente en una única cubeta en un laboratorio dominado por máquinas que me engañan en mis percepciones sobre otras personas que no existen? Si se piensa, es lógico que una cosa implica a la otra: si no puedo estar seguro de que el mundo que experimento sea real, ¿cómo voy a saber si existen otros sujetos como yo?


Quedémonos por ahora con la primera formulación del problema de las otras mentes. Descartes lo enunciaba del siguiente modo:


¿Qué es lo que veo desde la ventana? Sombreros y capas, que muy bien podrían ocultar unas máquinas artificiales, movidas por resortes.





En resumen: el problema de las otras mentes establece que, en rigor, yo no puedo saber de la existencia de las otras mentes, puesto que no tengo acceso a sus estados mentales, a diferencia de los míos, los cuales conozco por defecto, o directamente.






En Matrix, algunos personajes no son seres humanos enchufados al sistema, sino que se trata de programas diseñados para comportarse como las personas y pasar desapercibidos entre estas mientras cumplen el objetivo para el que fueron creados. Este es el ejemplo perfecto del problema de las otras mentes. Estos personajes no poseen mente como los humanos y son imposibles de identificar a no ser que ellos mismos se delaten, confesando su naturaleza cibernética o sean delatados por sus propias características diferentes a las facultades humanas. En la segunda parte de la trilogía hay un ejemplo gracioso de programa, se trata del "creador de llaves". Este programa se asemeja a un ser humano de mediana edad y etnia oriental. Sin embargo, su naturaleza es la de cualquier "generador de claves" (en inglés, Key-generator). Si alguna vez al descargar software pirata habéis empleado uno de estos generadores de claves para crear un código que permita funcionar el programa sin la clave que se incluye en la compra legal del producto, pensad que en Matrix os habríais descargado a alguien parecido al creador de llaves.
Ha habido muchos intentos de salir de este problema primero del conocimiento. Si ni siquiera puedo demostrar con la certeza propia de las demostraciones lógicas que sé que existen otras mentes, tan sólo puedo suponerlo. Esto nos deja en una situación comprometida respecto al conocimiento, no ya de “los otros”, sino a cualquier tipo de suceso o estado de cosas del mundo.





El problema de las otras mentes también se ha llamado "solipsismo". El solipsismo es la concepción filosófica que afirma que "sólo existe un sujeto de conocimiento. Más que creer en el solipsismo de forma literal, el argumento solipsista ha sido lo que han empleado los escépticos para tambalear la fe en nuestro conocimiento. Sin embargo, el brillante y polémico filósofo Ludwig Wittgenstein, en su "Tractatus logico-philosophicus", alojó el solipsismo en nuestra forma de conocer el mundo, como algo intrínseco a la propia actividad de conocer. Según Wittgenstein, para el sujeto, el mundo coincide con los límites de la propia experiencia. Me explico: las sensaciones y percepciones que recibimos a través de los sentidos conforman nuestro campo de experiencia. Toda la información que recibimos del mundo a través de los sentidos cae dentro de ese campo de experiencia. No podemos hablar de algo que quede fuera de ese campo, porque no poseemos información sobre ello. Así, los límites del mundo (el mundo de cada sujeto, mi mundo, desde el punto de vista del solipsismo) coinciden con los límites de la experiencia. El sujeto no puede tener conocimiento de algo ajeno a este campo y, por tanto, no puede tener experiencias de otros sujetos. El solipsismo es verdad, concluye Wittgenstein.




En otra etapa de su pensamiento, Wittgenstein logrará salir del solipsismo. Quedarse en el solipsismo es quedarse en el escepticismo. El solipsismo es una barrera para seguir avanzando en la filosofía y el conocimiento.




Ha habido diversos ataques al solipsismo y el problema de las otras mentes. Bertrand Russell trató de solventar el problema a través del "argumento por analogía". El problema de las otras mentes establece que yo puedo conocer mis estados mentales por defecto o inmediatamente, mientras que de los demás sólo puedo observar su conducta. Esta conducta podría, como decíamos, ser un engaño fruto de unas máquinas que se mueven con resortes artificiales, como decía Descartes. Sin embargo, el argumento por analogía de Russell pretendía establecer una relación entre nuestro psiquismo y el de los demás, que nos permitiera atribuir a los otros estados mentales tras sus comportamientos, al igual que mi conducta también depende de mi estado mental. Sin embargo, el argumento por analogía es débil, puesto que no demuestra que existan otras mentes. Russell propone tomar como verdadero un axioma, un presupuesto necesario para tratar al resto de personas como seres dotados de estados mentales. Este postulado adicional es algo así: si siempre que tenemos ocasión de observar A y B, descubrimos que cada caso en que aparece B tiene A como antecedente causal, entonces es probable que en la mayoría de casos de B, A sea el antecedente causal, incluso en aquellas ocasiones en las que A no es percibido. Aquí, B sería la conducta, y A el estado mental. Pero tomar por verdadera esta premisa, como diría un escéptico, requiere un acto de fe. Basta con que el escéptico niegue el presupuesto para invalidar el argumento.




Se han propuesto numerosas soluciones al problema de las otras mentes, aunque encontrar una fórmula satisfactoria ha sido complicado, y el escepticismo, por lo general, ha encontrado la forma de filtrarse y se las ha ingeniado para dinamitar nuestra fundamentación confiada en el conocimiento. El argumento que a mí más me ha convencido es el de Peter Frederick Strawson. Este filósofo inglés decía que el problema de las otras mentes se debía a la concepción dualista heredada de Descartes, según la cual, los sujetos son un agregado de mente + cuerpo. Esta separación lleva directamente al solipsismo por la siguiente razón: yo tengo acceso a mis propios estados mentales, pero de los demás sólo puedo observar sus estados corporales, esto es, su conducta. Si yo creo, como establece el dualismo cartesiano, que la mente y el cuerpo son dos cosas distintas, que sé que en mi caso están unidas, pero que en los demás podrían no estarlo, acabo concluyendo que, puesto que no tengo la posibilidad de conocer las otras mentes que podría suponer existen en esos cuerpos, no puedo concluir que existen. La solución que da Strawson es sencilla y elegante: debemos retomar un concepto de sujeto más fundamental, en el cual la mente y el cuerpo no estén separados. Este concepto es el de "persona". Este término no hace referencia sólo a la mente, ni tampoco al cuerpo exclusivamente. Si concibo a los sujetos como personas, como una totalidad donde mente y cuerpo no son dos cosas de naturaleza distinta, al observar los estados corporales de los otros (el comportamiento de sus cuerpos) puedo concluir que a los estados mentales también existen en ellos, puesto que ambas cosas forman un todo.


Para ser justos, Descartes era consciente de que la distinción mente/cuerpo no era radical, como dice él mismo: "No estoy metido en mi cuerpo como un piloto en su navío, sino tan estrechamente unido y confundido y mezclado con él, que formo como un sólo todo con mi cuerpo".




Sin embargo, este filósofo sí creía que mente y cuerpo eran de distinta naturaleza, por lo tanto, el escéptico sólo tenía que dar un pequeño paso al afirmar que si su naturaleza es distinta, el cuerpo podría existir sin la mente. De hecho, aunque descartes dijera que mente y cuerpo se encuentran mezclados, para él la mente es alma y, según él, esta sustancia inmaterial tenía continuidad a partir de la muerte del cuerpo (concepción religiosa del alma).




En Matrix, Morfeo le dice a Neo que el cuerpo no puede vivir sin la mente, cuando este le pregunta si morir en el sistema equivale a morir en la realidad.

Los humanos que viven enchufados a Matrix son cerebros en cubetas. Es cierto que sí poseen su cuerpo, y que en lugar de cubetas viven en matrices, donde su existencia es semejante a la de un feto; pero en el fondo, su situación es muy parecida a la que describieron Putnam y Dancy. Los humanos en sus respectivas matrices viven en una especie de "solipsismo múltiple". Estrictamente, la expresión solipsismo múltiple encierra un contrasentido, puesto que el solipsismo no puede ser múltiple, es decir, no puede referirse a varios sujetos, puesto que sólo reconoce la existencia de uno. No obstante, cuando un sujeto es desenchufado de Matrix y comprende su funcionamiento, sí puede afirmar: "esto es un solipsismo múltiple", puesto que cada uno de los sujetos cree vivir en un mundo que no existe, donde entra en contacto con personas que, en realidad, viven aisladas en sus respectivas matrices. Lo que intento explicar con la desafortunada expresión de "solipsismo múltiple" ha sido enunciado de forma más convincente como "solipsismo paradójico". Esta segunda expresión significa que en Matrix, hay tantos mundos como sujetos aislados en sus matrices, y todos y cada uno de ellos es un engaño. El solipsismo paradójico intenta expresar que se da la aparente paradoja de que para cada sujeto sólo hay un mundo, el suyo, mientras que, por otro lado, hay tantos mundos como sujetos. En cambio, este solipsismo paradójico no es estrictamente un solipsismo, puesto que, aunque sea a través de una realidad virtual, los sujetos se relacionan en un espacio intersubjetivo (compartido por varios sujetos).




Pero ¿aunque Neo fuera rescatado de su cubeta, liberado de este solipsismo paradójico intersubjetivo, hasta qué punto podríamos estar seguros de que vive en un mundo real con personas reales que combaten junto a él en la resistencia humana contra las máquinas? Después de su conversación con el arquitecto, Neo sale de Matrix y le confiesa a Morfeo que Sion, el elegido... todo era un engaño. El arquitecto había permitido que los humanos que no asimilaran el programa virtual fueran liberados y aglutinados en Sion para que Matrix funcionara mejor (después veremos esto con más detenimiento). Cada cierto tiempo las máquinas destruían la ciudad humana y el "elegido" escogía a las personas que la reconstruirían, y así, sucesivamente. En ese momento, la nave sufre un ataque de las máquinas, y Neo y los otros la abandonan y huyen a pie. Sin embargo, Neo siente a las máquinas acercarse y, en el último momento, las destruye con los poderes que empleaba en Matrix. ¿Cómo es esto posible? Se supone que los poderes que posee Neo se los otorga su condición de elegido, pero sólo sirven en el sistema, puesto que su poder se debe a que es un individuo singular, cuya liberación mental le hace entender, de forma más profunda que cualquier otro, que Matrix es un engaño, y esa toma de conciencia suprema le permite violar las leyes que rigen la realidad virtual. El hecho de que Neo destruya a las máquinas fuera del sistema ha sido interpretado por casi todos como que su poder como elegido trasciende a Matrix. Sin embargo, bien podría tratarse de un nuevo engaño. Quizá existe otra Matrix fuera de Matrix, reservada a los que no asimilan bien el primer programa de realidad virtual. Quizá, en realidad, sólo existe una Matrix, y no han dejado de estar enchufados, en sus matrices, conectados a un programa paralelo alternativo en virtud del mismo mecanismo de control. En otras palabras, podrían se cerebros en cubetas que creen haber sido liberados de tal estado, como cuando uno sueña que se despierta de un sueño, pero en realidad sigue soñando.


Dialéctica y mesianismo


El Arquitecto es el artífice de Matrix, el sistema de dominación de las máquinas sobre los humanos. El Arquitecto descubrió que los humanos producían más energía si vivían, al menos, en una ficción virtual. Al principio el arquitecto diseñó una realidad virtual basada en una utopía de felicidad, pero el resultado fue desastroso: "Se perdieron cosechas enteras". El Arquitecto se dio cuenta de que los seres humanos producían mayor cantidad de energía y sus mentes aceptaban el programa Matrix si percibían, aunque fuera tan sólo de forma inconsciente, que podían elegir, es decir, que poseían libertad. La naturaleza humana precisa de cierto nivel de libertad para poder existir. En este diálogo entre el Arquitecto y Neo, que tiene lugar en la segunda parte de la trilogía, se hace una crítica a las utopías, y se reivindica una distopía, el mundo humano a finales del siglo XX. Se trata de una distopía donde se rechaza la utopía por inviable.






El Arquitecto le revela a Neo algo desconcertante, mientras un ejército de máquinas se dirige a destruir Sion: la ciudad humana rebelde ha sido destruida 6 veces, lo cual implica que han existido seis elegidos, como Neo. El proceso mediante el cual se reconstruye Sion y busca al individuo singular que encabezará la lucha en la guerra contra las máquinas, es decir, el elegido, es un mecanismo de control. Esto hace referencia a la "dialéctica" de Hegel. La historia evoluciona por la oposición de los contrarios. Stalin se dio cuenta de que la mejor forma de mantener al pueblo unido era situar al enemigo común dentro de la URSS, conviviendo entre el resto de los ciudadanos del régimen stalinista. Stalin inventó así, las purgas del partido, donde se acusó de traidores, se encarceló y se asesinó a cientos de rusos. Stalin buscaba acelerar el proceso histórico de consolidación del comunismo creando una oposición contra la que luchar, inventando un enemigo. Matrix funciona mejor con los rebeldes desconectando a aquellos que no asimilan bien el programa. La lucha entre los rebeldes y las máquinas es un sistema de control ideado por el Arquitecto. Cada elegido, una vez destruida Sion, es el encargado de elegir a las personas que reconstruirán la ciudad humana para que el ciclo del mecanismo de control se complete y vuelva a comenzar.


Sin embargo, cuando el Arquitecto revela esta información desconcertante y desesperanzadora, y hace entender a Neo que en sus manos está la salvación de la humanidad, puesto que tendrá que elegir entre completar el ciclo o salvar a Trinity, el Arquitecto se percata de que el elegido siente una emoción mucho más fuerte de amor por la raza humana que el resto de sus predecesores. Aunque en el film se da a entender que esto sucede por el amor que siente Neo por Triniti, mi teoría es que, aquí, los Wachowski están haciendo un guiño a Dostoiewski. Según Dostoiewski, la compasión sólo se puede tener ante el sufrimiento de una persona en particular, en un momento dado. El concepto de "especie humana", o "género humano" es una abstracción, no se refiere a un individuo concreto al que vemos sufrir ante nosotros, y puesto que es un concepto abstracto, las emociones no pueden ajustarse a él (a los conceptos abstractos sólo alcanza la razón, despojada de las emociones). Lo que alguien siente cuando piensa en el sufrimiento de un pueblo, por ejemplo, es piedad, lo cual no es exactamente una pasión. La piedad es producida por el intelecto, no por las emociones. Si cualquiera de nosotros pensamos en el sufrimiento del pueblo judío durante el holocausto NAZI, siente tristeza, pena, se compadece de toda esa gente, pero no siente compasión de igual modo que si hubiera visto con sus propios ojos la muerte de una persona en un campo de exterminio. Por las personas concretas se siente compasión, por los conceptos abstractos como "pueblo", "nación", o "especie humana" en el caso de Matrix, sólo se puede sentir piedad. Para Dostoiewski, lo que distinguía a Jesucristo del resto de seres humanos era su capacidad de sentir compasión por toda la humanidad igual que si se tratara de un individuo concreto al que viera sufrir directamente. Es una emoción mucho más fuerte de la que está permitido sentir a un ser humano común. Esto plantea, en este conflicto dramático en el que todo parece perdido, y la propia acción rebelde es un mecanismo de control, plantear la posibilidad de que Neo sea el verdadero elegido, el mesías que libere a la humanidad de una vez por todas.





Esta no es la única analogía con Jesucristo de la película. Dicho sea de paso, Neo posee su Judas personal. Cifra traiciona a Neo y niega que sea el elegido mientras intenta convencer a Triniti de que, si en realidad fuera el mesías que esperan, no podría acabar con su vida, por alguna suerte de milagro.




También se puede relacionar a Neo con Buda, puesto que la liberación mental que requiere la tarea del elegido es parecida a algunos aspectos del budismo. Según algunas interpretaciones del hinduismo y el budismo, el "samsara" es el mundo ilusorio al que permanecen atados los seres que viven sumergidos en la rueda de reencarnación, por la cual los seres se reencarnan una y otra vez. Los seres humanos, a través de la sabiduría y siguiendo un camino de aprendizaje, pueden llegar a liberarse de la cadena de reencarnaciones y desligarse de este mundo ilusorio alcanzando el "Nirvana", que es el estado de liberación y el acceso a una realidad superior, sin sufrimiento, etc. Cuando Neo entra, en la primera parte de la trilogía, a la casa donde vive el Oráculo observa fascinado cómo unos niños mueven objetos sin tocarlos, con el poder de su mente. Uno de esos niños está doblando una cuchara, se la ofrece a Neo y le dice: ¿Doblar la cuchara...? No... Eso es imposible. En lugar de eso, ¿por qué no intentas comprender la verdad? La verdad es que no hay cuchara, y si la doblas, en realidad te estarás doblando a ti mismo.


Matrix es un mundo ilusorio, al igual que el Samsara. Matrix es Samsara. El poder que posee Neo se debe a haber comprendido con profundidad el hecho de que todo se trata de una ilusión, alcanzando un nivel de realidad superior, por decirlo de algún modo. El arquitecto dice que Sion ha sido destruida en seis ocasiones y, por lo tanto, también han habido seis elegidos. El Oráculo miente a Neo haciéndole creer que no es el elegido, porque es lo que este espera escuchar. Sin embargo le dice: "tienes el don... pero parece que estás esperando algo... Quizá en otra vida". Se podría interpretar que, a través de las sucesivas reencarnaciones, el elegido ha alcanzado, al fin, un estado de sabiduría que le permite elevarse por encima del Samsara, hacia el Nirvana, y por ello puede controlar el mundo ilusorio a su voluntad. Esto también explicaría que Neo logre acabar con el mecanismo de control ideado por el arquitecto (al menos aparentemente, según las dudas que he expuesto al respecto en el apartado anterior).


Matrix es una obra repleta de elementos mesiánicos. El mesianismo es lo que poseen en común todas aquellas religiones o doctrinas de pensamiento que creen en la futura llegada de un Mesías que libere a la humanidad.


Libertad VS. determinismo



Matrix muestra un conflicto continuo entre la libertad y el determinismo. El determinismo es aquella concepción filosófica o religiosa que cree que todo está predeterminado, es decir, que los acontecimientos están escritos, que existe un destino ineludible, donde el ser humano se siente atrapado sin poder cambiar el rumbo de las cosas. Jean-Paul Sarte, Nietzsche, Erich Fromm y muchos otros se han opuesto con contundencia al determinismo, que ha estado muy presente en la religión y la cultura occidental, aunque es algo característico de la práctica totalidad de las culturas. Nietzsche pensaba que con el cristianismo, los hombres se habían liberado del peso que supone el hecho radical de la libertad humana. Nietzsche ha sido llamado "el filósofo de la voluntad", y su sistema filosófico acaba invirtiendo el determinismo y dejando caer el peso del propio devenir del tiempo en la elección humana a través de su famoso "mito del eterno retorno". Erich Fromm considera que el determinismo es consecuencia del miedo a la libertad. Kant, sin embargo, reconoció que existían argumentos concluyentes tanto para defender el determinismo como para abogar por la libertad humana, ante lo cual concluyó: Actúa como si fueras libre. Necesitamos actuar como si fuéramos libres, aunque no estemos demasiado seguros de que no estamos determinados. Esta afirmación es fundamental para un comportamiento ético.




Neo cree en la libertad al principio de la trilogía. Sin embargo, poco a poco irá sometiendo a duda esta convicción. El problema se le plantea como algo indecidible: ¿libertad o determinismo?




En un blog que ha elaborado un análisis filosófico de Matrix que ya hemos citado en algunas partes de este artículo queda expresado del siguiente modo:




"Lo cierto es que todo el sistema de Matrix gira en torno a una regla, que es la que hace que el programa funcione: la elección. Quien nos lo desvela es El Arquitecto: Descubrí una solución según la cual el 99% de los individuos aceptaba el programa mientras pudieran elegir, aunque únicamente lo percibieran en un nivel casi inconsciente. La trayectoria de Neo está sembrada de elecciones: ¿pastilla roja o azul?, ¿asaltar un edificio para salvar a Morfeo o matarlo?, ¿la puerta de Trinity (el pathos) o la de la fuente (el logos)?, ¿ir a la ciudad de las máquinas o quedarse en la nave?, ¿seguir luchando contra Smith en la batalla final o rendirse? El tema de la libertad interna no es sólo una cuestión de metafísica sino también de ética. La vida auténtica es la de Neo, la inauténtica la de Cifra (mala fe). Sartre defendía que los humanos están condenados a ser libres, que siempre tienen que elegir: Si no elijo, también elijo".




En Matrix la libertad de los humanos se pone en duda en varias ocasiones. En primer lugar, los rebeldes acuden al Oráculo, una mujer que posee poderes para predecir el futuro. Predecir los acontecimientos venideros supone que todo está determinado. Si no existe un destino prefijado no se podría, de ninguna manera, conocer lo que sucederá en el futuro. No obstante, el Arquitecto le revela a Neo la verdadera naturaleza del Oráculo: "si se puede decir que yo soy el padre de Matrix, ella es la madre". El Oráculo es un programa diseñado por el arquitecto, cuyo objetivo es ayudarle a comprender la psique humana. El arquitecto es incapaz de comprender la naturaleza humana, puesto que no posee emociones, algo tan esencial en los seres humanos como el pensamiento racional. Cuando el Oráculo cumple su función y debe, como todo programa que ha alcanzado su objetivo, regresar a la fuente, se rebela y se oculta. El Oráculo ayuda a los seres humanos porque empatiza con ellos y posee una profunda comprensión de la tragedia que los humanos viven sometidos a Matrix. El hecho de que el Oráculo mienta a Neo al decirle que no es el elegido porque es lo que este necesita escuchar, se siembra la duda sobre si el Oráculo puede, efectivamente, adivinar el futuro, o simplemente conoce tan a fondo la naturaleza humana que es capaz de predecir el comportamiento y las situaciones en las que las personas se verán sumidas. En cada del Oráculo, sobre el arco de una puerta se puede leer: "Conócete a ti mismo". Esto hace referencia a el Oráculo de Delfos, un templo dedicado al dios Apolo en la antigua Grecia, donde había una pitonisa que predecía el futuro y por cuya boca se creía que hablaba el propio dios. Platón cuenta que Sócrates fue allí acompañado por Querefonte, y que al preguntarle este al Oráculo si había alguien más sabio que Sócrates, la pitonisa respondió que no. Este acontecimiento marcó la vida de Sócrates, y desde entonces, dedicó su vida a examinar las creencias y opiniones de sus conciudadanos, para entender qué era lo que el dios Apolo había querido transmitirle con eso. Sócrates acabó concluyendo que él era el más sabio de entre los hombres, porque a diferencia del resto, sabía que era ignorante, mientras los otros proferían opiniones que trataban de hacer pasar por verdaderas, cuando ellos mismos no eran capaces de contestar a las objeciones que Sócrates les iba lanzando. Aunque la inscripción "Conócete a ti mismo" en el Oráculo de Delfos trataba de advertir a los hombres que no se creyeran por encima de los dioses, Sócrates le dio un sentido propio, y se adueñó de esta máxima convirtiéndola en un pilar fundamental de su filosofía.




Otro aspecto que parece apoyar la teoría del determinismo es el sueño premonitorio a través del cual Triniti ve su propia muerte. Como decíamos, no puede haber ningún tipo de premonición a no ser que el destino esté escrito. Sin embargo, Neo acaba salvando a Triniti, algo que no sucedía en el sueño, con lo cual, puede interpretarse como que la "elección" de Neo de salvar a su amada es un acto de libertad que se sitúa por encima del destino (al final, la libertad vence).




La resolución del conflicto en el que se siente inmerso Neo entre libertad o determinismo tiene lugar en la lucha con el agente Smith, un programa diseñado por las máquinas para eliminar a los rebeldes que, en otra lucha con Neo sufre una alteración y se convierte en un virus que amenaza con destruir Matrix:


"¿Por qué, Sr. Anderson?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué lo hace?, ¿por qué?, ¿por qué se levanta?, ¿por qué sigue luchando? ¿De verdad cree que lucha por algo además que por su propia supervivencia?, ¿querría decirme qué es, si es que acaso lo sabe? ¿Es por la libertad?, ¿por la verdad?, ¿tal vez por la paz?, ¿quizá por el amor?... Ilusiones, Sr. Anderson, desvaríos de la percepción. Concepciones temporales de un frágil intelecto humano que trata con desesperación de justificar una existencia sin sentido ni objetivo. Ante las insidiosas preguntas, Neo responde: Porque lo he elegido".



LA LUCIDEZ



Neo logra, una vez ha renacido como elegido, ver Matrix como realmente es. Neo no ve imágenes semejantes a la realidad, como el resto de los mortales. El elegido ve los objetos compuestos por las cifras que constituyen el lenguaje de programación empleado por el arquitecto. Los rebeldes poseen tecnología para ver el código fuente, pero Neo lo ve con sus propios ojos. Se puede establecer una analogía con Platón. Para el filósofo griego, el mundo donde transcurría la vida cotidiana no era la auténtica realidad. El mundo material, compuesto por cosas sensibles, objetos que conocemos a través de los sentidos, era el mundo sensible, donde transcurre la vida de los hombres y los seres vivios conviven con las cosas. Pero la realidad, lo verdaderamente real, era el mundo inteligible. Cada objeto que existiera en el mundo sensible (sillas, piedras, personas, etc.) era la materialización de una idea que le daba la forma a la materia caótica. Las Ideas eran la norma matemática, por decirlo de alguna manera, que ordenaba la materia para que esta adoptara una configuración concreta. En este "mundo inteligible", donde supuestamente habitan las Ideas, según Platón, estaba también poblado por números y conceptos matemáticos. La Idea de Uno, por ejemplo, era lo que hacía posible que los objetos existan por unidades (un perro, una mesa, una montaña...), y era la idea trascendental de la cual tenía que participar el resto de Ideas para su existencia (una Idea de perro, una Idea de mesa, una Idea de montaña...). Las Ideas eran los conceptos universales que otorgaban las formas, las dimensiones, las proporciones... a los objetos del mundo. De no existir las ideas y los números, el mundo de las cosas materiales sería tan sólo un conjunto homogéneo, caótico y sin forma de materia desordenada. Para Platón, igual que para el budismo, el mundo material era ilusorio. Lo realmente real, es el mundo de las Ideas. En el mundo inteligible hay dos tipos de entidades: los conceptos matemáticos y las Ideas. Sin embargo, puesto que el concepto de Idea platónico se ha traducido como "Forma", puesto que significa lo mismo (aunque con una añadidura mística), y las formas se establecen mediante proporciones matemáticas, podríamos considerar que, en Matrix, Neo encarna la sabiduría platónica.


Materiales



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Por último, y aunque ya lo cité en los comentarios, puedes contrastar las ideas expuestas aquí con este texto de Slavoj Zizek, conocido filósofo y cinéfilo que realiza un interesante análisis del film.

También te puede interesar este artículo sobre los guiños de Matrix a la filosofía de Baudrillard, y el distanciamiento del filósofo francés respecto a la obra de los hermanos Wachowski


34 comentarios:

  1. El Nirvana tiene que ver con dejar de ignorar la via del cese al sufrimiento de la existencia ciclica

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  2. Increíble. Nada más que decir.

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  3. Anónimo14/2/14 5:00

    Que excelente articulo, muchas felicidades por la estupenda redacción. Recientemente encuentro mucho contenido implícito de filosofía a todo lo que me acercó (cine, música etc), pero es que realmente en "The Matrix" es completamente evidente el denso contenido filosófico, así que no esta tan oculta después de todo.

    Muchas gracias por el concepto de Solipsismo, no me había cruzado con el jamás, ni había oído hablar de el, así que gracias, es un muy interesante tema que estudiar.

    Y también muy buena la hipótesis del guiño de los Wachowsky a Dostoiewski, ahora que pienso lo que dice, me parece bastante factible, pues es difícil considerar realmente el dolor de una multitud; mas allá de la piedad o pena que se pueda sentir por grandes aglomerados de gente que sentiría cualquiera de manera lógica, como cuando se le da a alguien las condolecías de un fallecido suyo.

    Un gran saludo y muchas gracias por el ensayo, fue excelente, como para releerlo varias veces.

    Frederic Heinz A.

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    1. Muchas gracias Frederic.

      Yo también considero que es una película muy filosófica. Hay quien opina que no. Te paso, para que tengas también como referencia un enfoque más crítico (pero interesante) de la película, un artículo de Slavoj Zizek: http://www.accpar.org/numero5/matrix.htm

      Sea como fuere, es una película ideal para "iniciar" a la gente en filosofía. Los profesores lo advirtieron, y por eso fue una película muy popular en las aulas de filosofía.

      Con lectores como tú será un placer retomar este blog (algo que me he propuesto hacer).

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  4. Muchas gracias por este artículo, me ha servido mucho para prepararme una disertación filosófica del tema ya que me ha aportado nuevas ideas.

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    1. ¡Gracias a ti por leerlo! Me alegra que te haya servido de ayuda.

      Un saludo.

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  5. Anónimo27/5/14 2:45

    Enhorabuena no tiene una pizca de desperdicio.

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  6. Anónimo17/6/14 1:27

    Impresionante artículo.
    En cuanto a lo de iniciar a la gente en la filosofía, ¿recomiendas algunos libros sobre los que empezar?
    Ahora mismo podríamos decir que me encuentro en un punto en el que tiendo más bien por posturas escépticas, por la búsqueda de una base firme a partir de la que edificar lo siguiente, y a raíz de lo cual se me hace difícil ir más allá, al ser todo criticable por estas posturas, por lo que me gustaría saber si me recomiendas algo para leer al respecto, ya sea para ahondar en la idea o para ver otras perspectivas, poniendo así en duda el escepticismo (perdón si no uso el concepto adecuadamente), algo que ahora mismo veo difícil.
    Un saludo y gracias de antemano

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    1. Disculpa que no te haya respondido hasta ahora. El compañero que ha dejado el siguiente comentario te ha hecho una buena recomendación para introducirte en la filosofía: "El mundo de Sofía". De todos modos, si buscas rebatir el escepticismo al que tiendes, no sé si la filosofía es la mejor forma de hacerlo. La religión es la que proporciona "verdades", bases sólidas y remansos de tranquilidad para el alma. La filosofía es crítica por propia definición, y su especialidad es derrumbar edificios aparentemente sólidos. Por otra parte, el estudio de la filosofía no tiene por qué conducir o mantener a nadie en el escepticismo absoluto. Pongamos a Nietzsche como ejemplo: su filosofía puede considerarse escéptica (radicalmente escéptica), en muchos sentidos. Sin embargo, es vitalista y, haciendo un balance final, también podríamos definirla como "positiva". Un saludo. Espero que encuentres un camino que te haga sentirte cómodo con tus posturas vitales.

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    2. La realidad humana es un constante polemizar,nunca perfecto (en el más estricto sentido del término: acabado), ahí está la magia y lo bonito de la vida: el intercambio de usos y costumbres singulares y su disfrute comunitario. Lo contrario sería admitir una razón ahistórica que por ser atemporal se piensa capaz de gobernar calquier efectividad práctica por venir, y por tanto la gobernaría de un modo igualmente abstraído de cualquier efectividad práctica, deshumanizando y fundiendo esos usos y costumbres singulares de los que hablaba en una masa homogénea que no es susceptible de ser disfrutada, precisamente porque pierde la particularidad artesanal que hace a las cosas susceptibles de ser disfrutadas.

      El conocimiento lógico-matemático no es aplicable al ámbito de lo humano, ya que no es algo dado, sino posibilidad. Puedes establecer un conocimiento claro y distinto de aquello cuya esencia se entienda como presencia, pero no de aquello cuya esencia se entienda como existencia, ya que lo que le va al ser es ser a cada instante lo que es posible que sea.

      Dicho de otro modo: al César lo que es del César.

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  7. Es la primera vez que leo algo sobre una de mis pelis favoritas, que describe perfectamente lo que siento cada vez que la he visto. Y claramente que es filosófica, el que diga lo contrario, o no sabe de filosofía o está ciego.
    Jose Luis, me has dejado sin palabras. Desde que empecé a leer, que no he podido parar.

    Anónimo, yo siempre recomiendo a quién quiere empezar a estudiar filosofía que se lea el libro de "El Mundo de Sofía" No conozco a nadie que le guste filosofar y no se lo haya leído.

    Un saludo y te añado a favoritos. Aunque no sé si sigues con el blog, de no ser así sería una lástima.

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    1. Gracias por tus palabras. Sigo con el blog, aunque por motivos laborales siempre estoy postergando los artículos. Ya tengo uno en borradores y voy preparando otro en mi mente :) Los lectores como tú le dan sentido a seguir manteniendo espacios como este. Espero que regreses por aquí y podamos comentar otra peli. ¡Saludos!

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  8. tiene algo que ver con la masoneria? lo digo por lo del arquitecto

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  9. me encantaria que hicieras un analisis sobre dos peliculas muy complejas. una es CRUISING de Al pacino y la otra es ANGEL HEART de Robert de niro. te lo agradeseria.

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  10. Me ha gustado tu analisis, sencillo, concreto y sin palabras rebuzcadas. Soy maestro de preparatoria y en algunas ocasiones me toca dar la materia de Filosofia, tendre en cuenta este analisis para transmitirselo a mis estudiantes, que lo lean y vean la pelicula, asimismo que identifiquen a los filosofos aqui expuestos y demas. Gracias.

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    1. Hola, Firestarter. Lo cierto es que Matrix tiene muchas aplicaciones en educación. El problema es la duración de la trilogía, que limita mucho las posibilidades de introducir el film en el aula. Aun así, se pueden preparar actividades con escenas, o mandar a los alumnos que la vean por su cuenta. Gracias a ti.

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  11. Que genial el estudio casi crítico q has realizado.en mis estudios me hicieron analizar un poco de esta película y llegue aqui y me encontré con un mundo enorme y de mil aristas y colores .más allá de q me allá encantado la peli y encontré algunas cosas particulares q más tarde rectifique aquí.gracias de nuevo por la publicación.!!

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    1. Lo que describes me ha sucedido a mí también. De hecho, hay más para decir de Matrix, de lo que en su día dije aquí. No prometo nada, pero quizá algún día retome la película para hacer una segunda parte de este artículo :) Gracias por tu comentario.

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  12. Me pareció demasiado interesante realmente hacia ya varios años no escudriñaba demasiado en los temas de filosofía, hace poco volví a ver la película y volvieron muchas dudas y con un post como este si que se pueden sacar varias conclusiones muchas gracias espero sigas con tus publicaciones

    Saludos Desde Colombia

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  13. La verdad que a estas alturas, entre tantas ocupaciones y tantas especializaciones, no me cabía en la cabeza que una persona pudiera conjugar el conocimiento desde la Mitología Griega, los clásicos de la Filosofía Griega, lo más destacado de la Historia de la Filosofía, el caso de las religiones y los sistemas de gobierno hasta llegar a la cibernética.

    Vaya, la verdad que la lectura de tu escrito ha sido un viaje fascinante a través del universo del conocimiento y del paso del tiempo.

    Mis congratulaciones y mis saludos desde Santo Domingo, República Dominicana.

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    1. Gracias, Elvin. No sé si merezco tus palabras, pero se agradecen :) Un abrazo, ¡y vuelve cuando quieras!

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    2. Mi Nombre es Luis, considero que he estado en busca de una verdad que cada dia me hace disturbios, sigo cosechando estudios filosoficos, la vida diaria me riega detalles que analizo. quiza todo esto suene extraño, pero tu persepcion la tomo como un motivo mas para el encuentro de nuestro propio ser gracia por este articulo me gustaria establecer buenos temas con usted, desde venezuela Mis saludos y bendciones

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    3. Gracias, Luis. Tu interés me resulta muy estimulante, y te lo agradezco. Permanezco siempre abierto a explorar otros temas, aunque por desgracia ya no tengo tanto tiempo para dedicar al blog. ¡Un saludo desde España y vuelve cuando quieras! :-)

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  14. Anónimo2/5/16 23:56

    Buenas tardes, quisiera saber si me podrías decir donde buscar una explicación sobre la doctrina de la ciencia de el primer principio fundamental absolutamente condicionado de Fichte. Gracias

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    1. Hola, Anónimo. La introducción de Juan Cruz Cruz del libro "Fundamento de toda la doctrina de la ciencia", explica de forma muy clara el propósito y el significado de la filosofía y de la obra fichteana. Copia el enlace y pégalo en tu navegador para descargar el pdf. Espero que te resulte útil. Un saludo.

      www.unav.es/filosofia/jcruz/Fichte,%20Doctrina%20de%20la%20Ciencia%201794.pdf

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  15. Vivimos en una realidad cuántica, que és y no es al mismo tiempo, por eso podemos vivir en un solipsismo, más que paradógico o múltiple, le llamaríamos colectivo, donde sí es posible hacer contacto con otras matrices en ciertos momentos y circunstancias, como en la pareja, donde podemos vivir con alguien, pero no siempre hacer contacto con esa o ese compañero, aunque l@ tengamos tan cerca.

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    1. En realidad el solipsismo ya lo formuló Descartes (como base para salir de él) o Hume ("Nunca darás un paso fuera de ti mismo"). Pero el probelma es que cauqluier tipo de solipsismo múltiple o colectivo, ya no es técnicamente solipsismo (este requiere que solo haya un sujeto cognoscente demostrable.

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  16. Excelente articulo, gracias por haberlo escrito de una manera tan amena, pero sin perder el enfoque filosofico profundo.

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    1. Gracias a ti, Mirna, por leerlo :-)

      Un saludo,

      José Luis

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